martes, 13 de marzo de 2012

LA VERDAD NOS HACE LIBRES


PROHIBID TRANQUILOS
Prohibid, prohibid tarnquilos, allí donde aún exista un halo de libertad.
Vuestra arbitrariedad no es sino la escalera por la que ascendemos sin error.
Y vuestras prohibiciones no son más que las señales de debilidad de la tiranía, que engendran resistencia.
Las jóvenes generaciones no cederán ante la fuerza bruta.
¡Permanecemos indomables y firmes en la fe!
¡Prohibid pues, prohibid libros, el sentido de la justicia y del honor, prohibid la libertad, el pueblo autóctono y la patria!
Reímos a carcajadas sobre vuestra pequeñez espiritual y lloramos vuestra falta de entendimiento
Lo que desea vivir no se deja prohibir con parágrafos, tinta y papel.
Podéis mantener esclavos y alquilar mercenarios, pero la vida y la verdad, no lo olvidéis, están con nosotros.

-Dedicado a la memoria del Dr. Fritz Stüber (1903-1978)-


lunes, 12 de marzo de 2012

POR LA LIBERTAD DE NUESTROS PRESOS POLÍTICOS


Felicitamos a los camaradas de Pucela por la concentración realizada a favor de la libertad de expresión y por la libertad de los presos patriotas; así como agradecemos la camaradería mostrada con la pequeña representación asturiana que allí se desplazó en nombre de Iniciativa Reconquista Astur. ¡Hasta muy pronto!

martes, 6 de marzo de 2012

PRIMAVERA Y MORIR PELEANDO...

INTERREGNUM XXI

Libertad de Pensamiento - Proceso a la Democracia de Jean Haupt.
Proceso a la democracia, la gran farsa, de Jean Haupt, publicado en España por Ediciones Ojeda. Adpo de Correos, 34055, E08080, Barcelona. edicionesojeda@telefonica.net

Este texto acerca de la Libertad de Expresión ha sido extraído de la obra Proceso a la Democracia, la gran farsa de Jean Haupt...

"La Libertad de Pensamiento, es, según dicen, una libertad jamás discutida. Evidentemente, en lo más recóndito, cada uno piensa lo que quiere y como lo quiere.

Quizás fuera cierto antaño, ya no lo es hoy en día, y esta famosa libertad de pensamiento, orgullo de la democracia, no es más que una ilusión.

Se supone que en esta democracia hay libertad de pensamiento, que podemos pensar y decir lo que queramos, pero no es así, la Dictadura de lo Políticamente Correcto, estigmatiza al disidente político-cultural, cuando no, censura directamente o, encarcela.
Porque los hombres de hoy en día, quienes sean, donde estén, se encuentran sometidos en todo momento, en la calle, en la oficina, en la fábrica, en el taller, en su trabajo, en su descanso, en sus distracciones, y hasta en la intimidad del hogar, por medio de la imagen, del libro, de la prensa, del cine, de la radio, de la televisión, a la acción constante, permanente, absorvente, abierta o insidiosa, brutal o disimulada de la propaganda pandemocrática.


Hasta tal punto, que los espíritus mejor formados, los más fuertes, los más independientes, se encuentran a pesar de ellos, y sin que ellos mismos se den cuenta, influenciados por ella; en cuanto a los demás se encuentran fácilmente intoxicados, subyugados, aplastados, aniquilados, vaciados. Una inteligencia colectiva, democrática, sustituye la inteligencia de cada uno, impone sus dogmas de pensamiento, rígidos, inviolables; la conciencia universal democrática, sustituye a la conciencia individual y ella es la que fija de manera irrevocable lo que es verdadero y lo que es falso, lo que está bien y lo que está mal, lo que es hermoso y lo que es feo, lo que es legal y lo que es criminal, lo que es justo y lo que es injusto, lo que es razonable y lo que es insensato. Y lo que es verdadero, lo que es bueno, lo que es justo, lo que es hermoso, contribuye a glorificar la Democracia. Y lo que es falso, lo que es malo, lo que es feo, lo que es criminal, es todo lo contrario a la Democracia.


Esta sujeción no sólo se ejercita con repecto a la moral, con respecto a la propaganda, con respecto al espíritu, también se ejercita en la práctica respecto a la vida política. De hecho, el feliz ciudadano de una democracia tiene todas las libertades menos la de no ser demócrata. Para convencer a los recalcitrantes se emplean todos los medios legales o para-legales, y cuando estos medios parecen insuficientes, se recurre a los medios ilegales, a la fuerza.


Numerosos son los ejemplos, en todas las épocas y en todos los países. Los gobiernos llamados autoritarios no admiten los ataques contra las bases de un régimen, y en esto son lógicos con ellos mismos; no engañan a nadie. La democracia tampoco los admite, y con ello se engaña a ella misma, y no es más que una dictadura camuflada, la peor, la más abyecta, la más peligrosa, porque es la más hipócrita, la más envidiosa. Los felices ciudadanos de una democracia son libres al igual que el condenado a muerte lo es de pasearse sobre los dos metros cuadrados de su celda, con las cadenas en los pies.

Entrada del blog INTERREGNUM XXI

sábado, 3 de marzo de 2012

A NOSOTROS...



A nosotros no nos dieron una bandera prolijamente doblada.

A nosotros no nos dieron ninguna pensión.

A nosotros nos desprecia la izquierda y la derecha.

A nosotros nos soñaron los dioses encendidos solitarios señores de la muerte y del exilio.

...
A nosotros no nos dieron la bandera dobladita, de los marines porque nosotros... somos los abanderados de los jirones negros del último infierno un minuto antes, del Apocalipsis.

Nosotros perdimos todas las guerras y entregamos hasta la última gota de sangre, sin embargo el sol conservó para nosotros sus rayos invictos, y su alegría.

Nosotros somos los culpables de todo lo que dice el noticiero, la suma maldad, el origen mismo de todos los males.

Es curioso el temor que nos profesan si todas las guerras hemos perdido.

Es curioso que quieran perseguirnos de nuevo.

Ahora que sólo somos la sangre sobre la nieve, la memoria de niños con uniforme ,las espesas cenizas de la guerra civil, la luz cegadora del vacío.

Ahora que somos el olvido del olvido, inofensivos héroes del pasado, Hoplitas desnudos, obreros Poetas, agricultores.

Ahora que somos la sombra del acero, el eco del silencio, el azotar de las olas en los desembarcos, la espada dormida del exilio, la desazón de la derrota, la raza extinta de los lobos, el cóndor despeñado, el suicidio ritual, la última rosa cultivada antes de subir al tren de los fusiles.

Ahora es curioso que el mundo esté como está si fueron los buenos, los vencedores los que salvaron el mundo los que doblan las banderas prolijamente cada vez que un pueblo sometido mata a un invasor.

Porque no son los nuestros los que arrasaron el mundo, no son las hondas cruces en la nieve, no son las ruinas de Montecassino no es Mussolini colgado de los pies ni su amante Claretta Petacci, no es la División Azul ni la Falange, no es la impunidad de la posguerra, no son los trabajadores ni los que se mantuvieron Fieles a su bandera en la derrota.

A nosotros nos perdió la lealtad y la sangre, la antigua tradición de los guerreros, la fe en el sol y en la semilla, la honradez del trabajo y del cultivo.

Por eso a nosotros nadie nos entregará una bandera de sangre y de vacío doblada de vergüenza de ser desplegada.

Por eso nuestra bandera Es roja como la sangre y negra como la última noche del mundo cuando los dioses, preparan el amanecer.

-Juan Pablo Vitali-